DÍA 2. Excursión Delfines

Esto del jet lag no lo llevábamos muy bien a las 4 de la mañana ya estábamos despiertos, intentamos volver a dormir pero no pudimos, así que nos quedamos descansando en la habitación hasta la hora del desayuno.

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Después de pegarnos un buen desayuno, nos fuimos a visitar el pedazo hotel en el que estábamos, era tan grande que acabaron los 8 días de estancia y aún no lo habíamos acabado de ver todo.DSC_0287.JPG

Aunque era las 9 de la mañana nos fuimos directos a uno de los jacuzzis que había al aire libre y así aprovechábamos para pegarnos nuestro primer baño.

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Después de estar toda la mañana yendo de piscina en piscina, tomando el sol y disfrutando del hotel nos fuimos a comer porque a las 15h nos venían a buscar para realizar mi sueño!! Estaba atacada!

Mientras esperábamos la furgoneta que nos llevaba a Delphinus Riviera Maya, nos sentamos en la terraza del lobby para tomarnos nuestro primer cóctel, por ser el primer día empezamos con los más conocidos y claramente sin alcohol, porque no quería ir excesivamente eufórica a nadar con delfines. Llegaron las 14h y ya vino a recogernos una furgoneta, nos esperaban 30 minutos de camino hasta llegar al parque ecológico Xcaret.

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Esta actividad la hice yo sola, porque a Robert no le entusiasmaba mucho hacerla, así que él sólo me acompañó a ver como disfrutaba.

La furgoneta nos dejó en la entrada del recinto y el conductor nos acompañó hasta las taquillas. Allí di mi reserva y enseguida entré. Primero me dieron un chaleco y después visualizamos un vídeo de como comen, que hacen, como aprenden, en definitiva, como son los delfines. Como estaba yo sola me llevaron al sitio donde me esperaba Daisy (el delfín), era un trozo muy grande y había 2 delfines más nadando por allí, yo llegué y me dijeron que tenía que saltar al agua y nadar hacia donde estaba mi monitora. En ese momento, me puse tan nerviosa que me entró el canguele al no saber cómo reaccionarían ellos al ver una persona tirándose al agua y nadar por su

terreno. Le llegué a preguntar al chico que como tenía que nadar y él riéndose me dijo: “pues como vas a nadar, normal. Tú tranquila”. Pues yo salté y nadé hasta donde estaba mi monitora, creo que no había nadado tan rápido en mi vida.

Llegué y ahí estaba Daisy, un delfín juguetón, simpático, me enamoré, quería llorar de la emoción.

La monitoria me dijo que teníamos que esperar a que vinieran 3 personas más así que mientras llegaban iba aprovechando para jugar con Daisy.

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Por un momento me olvidé de que Robert estaba por allí y que pobre tenía que estar 1.30h dando vueltas por la zona, suerte que había aves y eso a él le encanta!

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Por fin vinieron las tres personas que faltaban y ya empezó a explicarnos quien era Daisy, de donde venía, etc. cuando acabó de explicar empezamos a jugar con Daisy. Nos daba besos, dejaba que nos apoyáramos para que nos lleve, acariciarla. Estaba súper emocionada!

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Es increíble la fuerza que tiene este animal!

Esta actividad con el transporte y cd con fotos nos costó 101,15$ (94,73€).

Ya había pasado la hora, se me pasó volando apenas me enteré yo quería más, pero era hora de despedirnos, así que nos despedimos y fui a buscar mis fotos que me estuvieron haciendo mientras estábamos en el agua.

Volvimos al hotel, nos bebimos un refresco y nos fuimos a ducharnos a la habitación, para ir a cenar y volver a la habitación a dormir que al día siguiente nos esperaba la primera excursión con el guía que contratamos.